Arundo donax2018

Este proyecto nace como una mirada hacia aquello que, aun estando presente, permanece oculto: el impacto silencioso de la caña sobre la biodiversidad del río y la transformación de su ribera. La caña, como especie invasora, coloniza el espacio, desplaza otras formas de vida y reescribe, de manera casi imperceptible, el equilibrio del ecosistema fluvial.

La instalación se configura como una recreación sensorial de la ribera. Un umbral vegetal que, denso e impenetrable, niega la visión de su interior. El sonido del agua guía al espectador, evocando la promesa de un río vivo; sin embargo, esa expectativa se quiebra al atravesar el espacio. Lo que parecía presencia es ausencia.

En el interior, una serie de vinilos revelan datos reales: cifras que hablan de absorción, de expansión, de ocupación. La información, fría y precisa, contrasta con la experiencia sensorial, desvelando la dimensión invisible del problema.

La obra invita a detenerse y a escuchar lo que ya no suena, a reflexionar sobre la huella de lo invasivo y sobre la fragilidad de un entorno que, poco a poco, deja de pertenecerse a sí mismo… y también a nosotros.

Esta instalación formó parte de la exposición colectiva “Cuando el río no suena…” (2018), en el Centro Cultural Puertas de Castilla.